Alzheimer, cuidador, familia y sociedad empoderada

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Infortunadamente, el Alzheimer se ha convertido en una situación cada vez más común que afecta a todo el sistema familiar.

El desconocimiento casi total de este mal hace que sus consecuencias se tornen aún mayores, ya que crea confusión y tergiversan las relaciones personales y familiares.

Convivir con una persona con esta condición en cualquiera de sus etapas (leve, media o severa) es un desafío desgastante que exige entrega en todo momento. Esta es la razón por la que los familiares de las personas afectadas, si está a su alcance, opten por pagar los servicios de una enfermera a tiempo completo, para poder dedicarse a producir recursos para la subsistencia y evitar desgastarse dedicándose totalmente al cuidado del afectado y consumiendo sus ahorros y su vida, tristemente junto a él.

Las tareas cotidianas más simples se convierten en un dolor de cabeza si se trata de una persona afectada con Alzheimer.

Se convierte en un tarea obligada para todos nosotros, conocer este flagelo social que afecta multidisciplinariamente el entorno, ya que cualquiera de nuestros familiares que nos anteceden (padres, abuelos, envejecientes, etc) podría empezar a presentar algunos rasgos  característicos de esta enfermedad en el futuro. Toda vez que la existencia es un camino y un destino al que todos aspiramos nos lleva a un envejecimiento, sabremos que las posibilidades de padecimiento de cualquier tipo de afección se multiplican en esta etapa. 

Los estudios profundos que se manejan acerca del Alzheimer lo vinculan a estilos de vida y dieta llevada, factores genéticos predisponentes.

Mi experiencia familiar indirecta, junto al impacto que causó en mí la lectura de las narraciones testimoniales contenidas en el libro escrito por la Presidenta de la Asociación Dominicana de Alzheimer, titulado «Mis quince años con Alzheimer», de la Sra. Ylonka Matos Hued, quien pasó por la amarga experiencia de ver a ambos padres padecer esta terrible enfermedad. 

  

Todo esto me lleva a invitarles a empoderarse del conocimiento necesario para comprender esta enfermedad tan compleja como multidimensional.
Algunas maneras de hacerlo podrían ser: acercarse a la(s) fundación(es) vinculada(s) a este tema, procurar enterarse de sus actividades, sobre todo si se trata de conferencias que promueven el aprendizaje necesario para manejar la situación, llegado el momento. Esto aumenta nuestra confianza de cara a la situación y nos aporta herramientas para enfrentarlo de la mejor manera.

Por eso, consideramos de alto interés que conozcamos  la realización de la Charla Magistral acerca el libro «Diario de un cuidador», cuyo expositor será Pablo Barredo, y tratándose de un Best Seller Europeo, no dudamos que esta charla a beneficio de la Asociación Dominicana de Alzheimer sea toda un éxito.

Se llevará a cabo en el Auditorio del Banco BDI en la avenida Sarasota este miércoles 17 de junio a las 7pm y tiene un costo de $500.

La Asociación Dominicana de Alzheimer funciona en el 3er nivel del edificio de Pabellón de Atención Primaria la Plaza de la Salud. 

Su correo de contacto es el asocalzheimer@hotmail.com

El teléfono de contacto es 809-544-1711.

Esta fundación promueve el conocimiento y orientación acerca de esta enfermedad y sus aspectos diversos acerca del enfermo y de su cuidador. Realiza actividades mensuales con este propósito.
   

Una persona con Alzheimer afecta todo el sistema familiar, así que para sostener la situación será necesario desarrollar la suficiente cohesión como para que la cotidianidad sea aun llevadera, haciendo acopio de toda la paciencia, comprensión  y solidaridad que se pueda mostrar.

No puedo imaginar la cantidad de casos de Alzheimer no diagnosticado que existen en nuestro país si los familiares no aprenden a identificar los rasgos característicos.

Sin hablar de la compleja y costosa dosis medicamentosa que se maneja en esta enfermedad, en caso de que se tenga acceso a ella.

Otro aspecto de difícil abordaje es la administración de estos medicamentos, toda vez que con frecuencia, el paciente se torna antojadizo queriendo controlar la administración de sus alimentos.

Por lo que conozco, una persona que se niega a practicarse su aseo personal mínimo, cuya omisión es evidente, que se niega a ponerse ropa limpia o que no distingue si está limpia, maloliente o carente de condiciones, que se niega a tomarse su dosis medicamentosa o que no lleva cuenta de ella, que olvida cómo se realizan tareas cotidianas sencillas, que no reconoce a sus familiares, que repite conversaciones constantemente, que pierde la noción del tiempo y el sentido de la orientación, hay que observarla de cerca, practicarle estudios y darle seguimiento cuidadoso para determinar si se trata de este padecimiento y el nivel que presenta.

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