El acostumbrado recorrido mensual organizado por el Centro Cultural España (CCE), esta vez titulado “La Ciudad Colonial en que crecimos” ha tenido lugar hoy.
De la mano del Club Cultura, vecinos y vecinas que nacieron y crecieron en la ciudad colonial, rescatan la memoria social de antaño a través de los lugares y los personajes que conforman sus recuerdos.
Un recorrido por los antiguos negocios, lugares de reunión y rincones donde se desarrollaba la vida social a lo largo del siglo XX, para descubrir las costumbres y la cotidianidad de la infancia y juventud de nuestros adultos mayores.
El punto de encuentro fue la esquina formada por las calles José Gabriel García y Santomé, como en cada recorrido puntualmente a las 9:00 am.
En esta ocasión, el recorrido se enmarca dentro del proyecto MEMORIA CIUDAD, que incluye gran cantidad de actividades variadas para el rescate de la memoria de la Ciudad Colonial.
A continuación nuestro mejor esfuerzo, tal vez no exento de errores humanos por los cuales nos perdonarán si existieren.
Nuestro empeño por resumir lo allí acontecido es con el fin de que sirva de referente a los que estuvieron presentes, más aún, a los que no han podido ir hoy, y más allá, a aquellos que no conocían de todo esto sino hasta leer estas líneas, con la idea de despertar su curiosidad y encontrarnos en cada actividad cultural gratuita que sirva para entretenernos aprendiendo.
A todos bienvenidos al grupo de ciudadanos que invertimos nuestro tiempo en conocer nuestra cultura y a nosotros mismos de forma divertida, y cuando no gratis, a costo mínimo.
Recorrido por los establecimientos antiguos dela calle Santomé:
1ra parada. Restaurante La llave del mar, uno de los primeros restaurantes, su especialidad son los mariscos. Durante la guerra de 1965 los combatientes iban a botar el golpe.
2da parada. Pastelitos famosos en ciudad nueva, preparados por Doña Gisela Gallardo, en su tiempo de esplendor y apogeo, visita obligada de todo transeúnte. Hoy es un establecimiento humilde y se encuentra cerrado.

Doña Gisela, muy nacionalista, siempre con su bandera dominicana ondeando. De contextura corporal gruesa, sus cenizas fueron esparcidas en la calle Santomé casi esquina Portes.
3ra parada. Exquisiteces Virginia, comenzó en los 70’s. Bufet empresarial y pastelería. Aún viven ahí en el Edif diseñado por el Arq. Octavio Pérez (Trene) asesinado por Trujillo. A diferencia de la extinta Doña Gisela, su fuerte fue siempre el estilo y la variedad gourmet de la cocina, destinada a una esmerada presentación comercial.


4ta parada. Panadería Quico, creadores de las famosas galletas Quico. Inaugurado en 1937 por Francisco Caro (Quico) perduró hasta 1962 y fue icónico de esa época, llegando a albergar grandes almacenes.


5ta parada. Colegio Santa Ana (actualmente el local es ocupado por Promedicus). Fue un centro educativo de pequeña escala que existió pero no perduró para echar raíces.
6ta parada. Aquí dejamos la Santomé y doblamos en la Nouel. Librería América, frente a la iglesia del Carmen. Además de los libros escolares vendían los 1ros juguetes de plástico en la zona. Ya no existe. Antes habían 6 librerías, ya sólo quedan 2.

7ma. Parada el colmado frente a Casa Quien y a la iglesia del Carmen, en la esquina Sánchez con Nouel. Anteriormente este local que hoy es un colmadón lo ocupaba el ventorrillo de un señor apodado Pirroño.
8va parada. El actual Museo de la Resistencia era anteriormente el Hotel Universal donde Trujillo hospedaba a los Peloteros extranjeros.

9na parada. Casa Funcia, propiedad de 2 hermanas ancianas que vendían quincallería fina (botones, hilos, encaje).

10ma parada. Existió el Supermercado de los hermanos Márquez, probablemente españoles que llegaron huyendo de la guerra española a partir de la etapa de 1939.

11ra parada Cine Leonor (1927), $0.15 centavos la entrada. Traían estrenos de películas mexicanas y españolas, aproximadamente en la década del 70 u 80 cambió el nombre a Cine Colonial y funcionó hasta aproximadamente 1990.

Frente estaba el Taquito, establecimiento que como su nombre lo indica, se vendían tacos mexicanos. Lugar de bohemios, donde los visitantes tocaban instrumentos musicales espontáneamente, y era frecuentado por las presentaciones de la Rondalla de la UASD y fue visitado también por los Guaraguaos y otros grupos musicales vinculados de protestas sociales.
Sin embargo, al lado estaba la Taberneta, que era ya para un ambiente más adulto y de parejas enamoradas para ir a bailar.
12da parada. Establecimiento comercial dedicado a repuestos y técnicos de los primeros acondicionadores de aires, propiedad de Nino Ieromazo.
13ra parada. Edificio Ricart, arquitectura moderna dominicana.
14ta parada. Edificio Read 1937-40, actualmente propiedad de Alejandro Quírico.
15ta parada. Amplia estructura propiedad de los Vichini, quienes alquilaron a varios inquilinos que la usaron como oficinas comerciales o administrativas como por ejemplo Colgate Palmolive, al lado otra parte alquilado a una firma que vendía muebles de oficina. En tanto, el 2do piso por poco tiempo le fue alquilado al Partido Dominicano. Otro de los establecimientos que funcionaban en la misma estructura física era la Librería Macalé que vendía lo último y más buscado en revistas, paquitos y periódicos.
16ta. Parada. Fimaca era un establecimiento ubicado frente a la catedral Primada, consistente en una compañía de mensajería y cobros, en cuyo frente siempre había parqueadas muchas motocicletas vespa.
Donde hoy está Metropolitana de Préstamos funcionó la Ferretería de los pobres, propiedad de Ángel Ma. Puezán.
En el actual parqueo al lado de Casa de Teatro funcionó desde el siglo XVI hasta 1933 el Arzobispado. En una época funcionó como lugar para torear y en los años 50 funcionó allí el Colegio La Salle y pronto se trasladó a la Ave. Bolívar.

Además, en el colmado de la acera de enfrente, donde funciona el actual Colmado-Bodega Colonial frente al Centro Cultural España funcionó la Farmacia Marmolejos, a la antigua manera de practicar el oficio de la droguería y la farmacéutica haciendo cuidadosas mezclas de brebajes y raíces. En la Ave. Mella también funcionaba la farmacia Abelardo.
Sin dudas este ejercicio recordatorio del proceso de evolución que vivió ciudad nueva, como también es llamada la ciudad colonial, nos permite construir un imaginario histórico de unas estructuras que nos hablan de una historia que aunque no vivimos nosotros, sucedió e impactó la vida de sus habitantes.

