Asistimos a un encuentro revelador acerca del proceso de renovación al cual podría estar avocada la ciudad colonial con las sugerencias arquitecnónicas destinadas a la reutilización de edificaciones pertenecientes a la arquitectura moderna levantados en oleadas periódicas desde el primer cuarto del siglo XX, los cuales se encuentran en estado de abandono, desuso y su consecuente deterioro lamentable que ocultan un pasado esplendoroso.
Sería una gran pena que estos edificios continuaran un franco proceso de decadencia sin que se haga nada por recuperarlos. Demolerlos sería un despropósito. Afortunadamente felices iniciativas de origen internacional han tenido por propósito acciones importantes como la identificación de estos edificios a través de una tarja descriptiva que informe a grandes rasgos sobre el inmueble.
Vivimos en un tesoro cultural sin que lo sepamos. Este virus se erradica conociendo historia, leyendo, divulgando. Y esas tarjas ayudan en esta tarea. Nuestros arquitectos se han activado para establecer un compromiso de conservación.
En lo personal no soy arquitecta ni mi profesión pasa cerca de serlo, pero ostento un título transversal: soy ciudadana. Por eso han de ser del interés de todo aquel quien se dice serlo temas de conservación patrimonial vinculadas a su historia y que son componentes culturales.
Todo accionar humano toma una nueva dimensión una vez asoma el conocimiento. Se trata con desdén aquello que se ignora. Se conserva y se hacen esfuerzos para recuperar aquello que se conoce y se ama. Una edificación habla de unas gentes, de unas historias, de un tiempo, de una época.
Cuando empecé a conocer el fundamento del valor arquitectónico que encierra un edificio, su diseño, usos y materiales fue a través de recorridos y conferencias gratuitas que me cautivaron al saber de ellas, a traída por la idea de comprender la ciudad donde vivo. Esas mismas conferencias y recorridos que yo he identificado durante tantos años son ejemplos de algunas oportunidades de las que hablo, y lo son porque me abrieron al conocimiento y me empoderaron. Las mismas que todos los habitantes de nuestra ciudad pueden aprovechar, cual aulas abiertas, que van quitando el velo de la ignorancia. Son estrategias lúdicas de aprendizaje que nos conectan con el conocimiento que hace que los arquitectos, ingenieros y diseñadores luchen y eleven sus voces por esa conservación y a veces parecieran una voz en el desierto.
Usted, amigo lector, al igual que yo, podrá despertar el interés y fijar su atención en esas oportunidades de las que hablo, si permanece atento y sigue escuchando nuestra voz y yendo tras nuestros pasos.
Te compartimos ahora las imágenes más explicativas que hemos encontrado sobre la exposición Epílogo Moderno, consistente en propuestas de remozamiento y redefinición de la reutilización de ciertas edificaciones pertenecientes al estilo de la arquitectura moderna (siglo XX) ubicados en ciudad colonial, que se encuentran en actual abandono y deterioro.

Edificio Ferris



Edificio Ricart



Edificio Jaar




La propuesta es convertir el Edificio Jaar en «Casa Abierta», abriendo la primera planta a la calle, a la manera de espacio recibidor, teatrero, libre para acoger diferentes propuestas artísticas, urbanas o comerciales.
En este nivel sólo 2 sistemas:
1. Mobiliario (la rampa-anfiteatro y el mòdulo de escalera-servicios)
2. Estructura (bosque de pilares).
Los dos niveles superiores se convierten en estudios temporales, flexibles, abiertos hacia adentro.
Edificio Copello

El edificio Copello se plantea ahora como un centro de producción, exhibición y documentación de la cultura popular dominicana. Con el rediseño de sus instalaciones y la creación de un programa de contenido y actividades este edificio sería una plataforma donde conviven propuestas artísticas y culturales.
Edificio Instituto de Señoritas Salomé Ureña.
El proyecto, de carácter conservacionista y continuista. Conservacionista, porque propone restaurar el edificio a su arquitectura original, y continuista, porque refrenda la idea de que debe mantener su uso como escuela o centro educativo. La propuesta se materializa mediante la confección de una maqueta a escala 1:50 del edificio original, acompañada de un audio de entrevistas de estudiantes del instituto de la década del 60 donde nos hablan de sus memorias dentro del edificio. Ambos recursos (la maqueta y el audio) procuran rescatar y valorizar la memoria de este importante edificio del movimiento moderno en la ciudad colonial.




Edificio Saviñón
El edificio concebido en 1946 para alojar la Lotería Nacional puede ser ahora una apuesta lúdico-gastronómico-social: jugar, comer, beber y dormir, conservando la fachada como filtro.
El asunto se describe así: la experiencia comienza con unos tragos en LA SUERTE (nombre del local destinado al expendio de bebidas), para conocer a alguien y subir a LA TÓMBOLA (espacio distinto dedicado a otros fines). Después de comer algo en EL GORDO (ha de ser un restaurante), se prueba suerte en el 9 AL REVÉS (casino), para finalmente descansar en LOS CUARTOS del hotel…ya que en el Saviñón «la suerte cambia».
Dígame usted si la readecuación del edificio no está genialmente narrado?

En 1924 la instalación del edificio Cerame marcaba una pauta y servía de punta de lanza de la nueva etapa en la construcción de la época. Su campaña promocional citaba con fuerza arrolladora que «lo moderno elimina lo anticuado», caracterizando el entusiasmo con que la sociedad de aquel entonces asumió la llegada de la modernidad en Santo Domingo con la aparición de edificaciones construidas con materiales industrializados y de gran altura. En su época un coloso. Hoy en deterioro. Lo que hoy es moderno mañana será antigüo.
Edificio Baquero
El edificio Baquero ahora será, según la propuesta, «Baquerocentro», un centro comercial vertical que recoje el comercio informal de la calle El Conde, para colocarlo a la altura de la nueva ciudad colonial y rescatando de la ruina tanto al edificio Baquero como a la calle El Conde.
Baquerocentro inserta tiendas fallidas y comercios informales de la calle El Conde devolviéndoles la dignidad y adaptando sus propósitos al público de hoy y de mañana para el deleite de reformadores y desarrolladores turísticos y de bienes raíces de la nueva ciudad colonial.
Yo le agrego a esto lo siguiente: falta ver si esos comercios informales lo ven así y lo aceptan.

Edificio Fernández
El proyecto «Casa Gráfica» propone reinventar el edificio Fernández, representante del Art Decó dominicano. Mantiene el uso mixto original (residencial en el 2do piso/comercial en el 1ro, como era tendencia en la época) y rehabilita su fachada. La planta baja alberga un centro de producción, recuperación y difusión de las artes gráficas.
La ciudad colonial ha sido un sector clave en el desarrollo de los medios gráficos dominicanos. Casa Gráfica recupera los procesos más artesanales de la producción gráfica y opera como catalizador donde se gestionen proyectos que se materialicen mediante el recurso de la gráfica.





Hemos compartido las propuestas para rescate, revalorización, remozamiento y reutilización de distintos edificios pertenecientes a la arquitectura moderna, actualmente la mayoría en desuso, abandonados o en ruinas en totalidad o en parte. En algunos casos nos auxiliamos de imágenes de otra de las conferencias que se han presentado en el proyecto Memoria y Ciudad, a las cuales tuvimos el honor de asistir.
Espero esto les anime a visitar estas exposiciones en el Centro Cultural España, sito en la Arz. Meriño esquina Arz. Portes, ciudad colonial, de 9am a 9pm de lunes a sábado.









