Santo Domingo, D. N.- Llega al teatro la historia de Tony Echavarría, alias Cambumbo, también conocido como el “dueño de la noche”, quien en los años setenta y ochenta fuera uno de los personajes más emblemáticos de la farándula, a cuyo club nocturno acudían “músicos, artistas, empresarios, bohemios, diplomáticos y hasta militares vestidos de civil” (Fuente: publicación de Joseph Cáceres, Facebook/Historia Dominicana en Gráficas).

Los más importantes artistas y personalidades influyentes de nuestro país, fueron parte real de esta trama, cada madrugada en aquel bar propiedad de Tony Echavarría (Cambumbo), ubicado en el ensanche La Fe, y que marcó toda una época en la vida artística nacional.
¿Qué atractivos artísticos tuvo ese bar, destino de muchos artistas luego de sus shows, la flor y nata de la farándula criolla, y hasta artistas internacionales, entre las 12 de la medianoche y la salida del sol? Sus sencillas instalaciones se llenaban con la personalidad de un artista que presentaba hasta el cansancio “un show de doblaje de canciones de Olga Guillot”, y usaba él mismo una linterna para crear el efecto de un perseguidor de luz escénica. Tomado de la misma fuente indicada.
¿Qué lo hacía encantador? Al margen de su preferencia sexual, al propietario del bar le caracterizaba una gran dosis de “picardía, jocosidad e informalidad” (tomado de la misma fuente indicada) que atraía a los visitantes y se dice que ejercía una gran influencia entre las damas del medio a los fines de aceptar el cortejo de los caballeros. Se hablaba de que facturaba más que muchos bares de lujo. También se dice que estuvo vinculado al auge de Johnny Ventura porque todas las damas del medio iban a sus fiestas, que le puso el nombre artístico a Anthony Ríos, y que tenía un letrero en su bar que rezaba “aquí se goza pidiendo y pagando” con el cual advertía cubrirse del riesgo de que se marcharan sin pagar. No hay que olvidar que era solidario con la clase artística, aunque también caprichoso, a la hora de alguien caerle mal.
Actuación. El destacado músico y artista escénico Franklin Soto, de impresionante parecido con Tony Echavarría, le dará vida. Actuará bajo la dirección de Ramón Santana, y la producción de Raúl Méndez y Lúlu Ceballos.
Libreto original. Revivirá grandes momentos y anécdotas de vida del inolvidable personaje. La fiesta, los secretos, el humor, la irreverencia, y los relatos de quienes mejor le conocieron, serán parte crucial de esta pieza que retrata a un artista que rompió esquemas, y abrió las puertas para muchos que hoy son grandes representantes de nuestro arte.
¿Cuándo y dónde?. La obra estrena el viernes 21 de febrero, y evocará en el Bar Juan Lockward del Teatro Nacional, la esencia y el carisma irrepetible que conquistó a toda una generación.
Boletas a la venta en la boletería del Teatro Nacional y Uepa Tickets.
