La facultad de Humanidades de la UASD inauguró el museo del Instituto Dominicano de Investigaciones Antropológicas (INDIA), dedicado al investigador e ingeniero arqueológico Emile Boyrie de Moya. El museo permite la recuperación más de 2000 piezas arqueológicas. Nace una forma de mirar, de interpretar, de enseñar nuestra historia y rearticular el discurso acerca de nuestros orígenes.
Santo Domingo, D. N., Rep. Dom.- La Facultad de Humanidades de la UASD inauguró el Museo del Instituto Dominicano de Investigaciones Antropológicas (INDIA) el pasado martes 14 de abril 2026 en un acto encabezado por el decano, el maestro Gerando Roa Ogando.

2000 piezas recuperadas. Este nuevo museo permite la adecuada conservación de más de 2000 piezas arqueológicas que estaban en cajas, cuando la directora asumió la dirección del instituto.
¿Quién fue Emil Boyrie de Moya (1903-1967)? Pionero en la arqueología en nuestro país. Ingeniero civil, escritor, pintor, músico, su faceta más destacada y recordada fue recorrer el país siguiendo la senda de nuestros primitivos aborígenes.

La más extensa colección privada. Guerrero Sánchez indicó que Boyrie De Moya dejó en su tierra ese patrimonio, siempre amenazado por la pasión del coleccionista foráneo, y esa labor dejaba escaso su bolsillo. Fundador del INDIA, donde llegó a formar la más extensa colección privada de toda América: más de siete mil piezas taínas que conservó hasta la muerte y que luego donó a su descendencia, y la otra parte la donó al Museo del Hombre Dominicano, donde se exhiben.
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Extracto del discurso inaugural:
Este museo funcionará como un aula expandida, donde el aprendizaje se construye desde la experiencia directa, desde la observación crítica y desde la interacción con los vestigios materiales de la cultura.
Es un espacio que no solo alberga objetos, sino que resguarda memorias, interpreta identidades y proyecta futuros posibles desde la raíz misma de nuestra historia.
Este museo nace como expresión concreta del compromiso de la Facultad de Humanidades de la UASD con el conocimiento, la preservación del patrimonio y la formación integral de nuestras generaciones. Es un territorio con sentido donde cada pieza arqueológica precolombina expuesta dialoga con nosotros, nos interpela y nos obliga a repensar quiénes somos como pueblo.
Las piezas exhibidas. Herramientas líticas, objetos rituales y vestigios de la vida cotidiana de nuestros pueblos originarios, constituyen testimonios irrefutables de la riqueza cultural que existía en esta isla mucho antes de la llegada europea.

En ellas habita la inteligencia técnica de los taínos, su cosmovisión, su relación armónica con la naturaleza y su profunda espiritualidad. Cada fragmento es, en esencia, un signo que comunica: habla de organización social, de prácticas económicas, de sistemas de creencias y de una estética propia que desafía el paso del tiempo.
El museo como laboratorio. Desde la perspectiva de la antropología y la historia, este museo se erige como un laboratorio vivo de interpretación. Su importancia radica en que permitirá a estudiantes, docentes e investigadores no solo observar, sino analizar, comparar, reconstruir narrativas y producir conocimiento situado.
Rearticular el discurso acerca de nuestros orígenes. En un país donde la memoria histórica muchas veces ha sido fragmentada o simplificada, este espacio ofrece la oportunidad de rearticular el discurso sobre nuestros orígenes desde una base científica y humanística sólida.
Un avance para la arqueología local. Este museo representa un avance significativo para la arqueología criolla.
Constituye un punto de encuentro entre la investigación de campo y la socialización del conocimiento. Los hallazgos dejan de ser datos aislados para convertirse en relatos accesibles, en herramientas pedagógicas, en puentes entre la academia y la sociedad.
Una invitación permanente a seguir explorando, excavando no solo la tierra, sino también nuestras propias concepciones sobre identidad, herencia y pertenencia.
Funcionará como un aula expandida. En la docencia el impacto será profundo. El aprendizaje se construye desde la experiencia directa, desde la observación crítica y desde la interacción con los vestigios materiales de la cultura.
Encontrarán aquí un recurso invaluable para su formación, tanto los estudiantes de historia y antropología, como la comunidad universitaria y el público en general, en tanto espacio de educación continua y de sensibilización cultural.
Personal de directivo del Museo. El liderazgo y entrega de la maestra Jacqueline Álvarez, directora del Instituto Dominicano de Antropología, hizo de este proyecto una realidad. Este museo es, en gran medida, resultado de su perseverancia y de su compromiso con el desarrollo de la antropología en nuestro país. Los pasados directores del Instituto, desde sus respectivas gestiones, también sembraron las bases que hoy florecen en este museo.
Asimismo, el maestro Teodoro Viola, director de la Escuela de Historia y Antropología, creyó en esta iniciativa y la apoyó con firmeza. Su respaldo ha sido clave para articular los esfuerzos académicos necesarios para la concreción de este museo.
Un compromiso renovado con la memoria, con la ciencia y con la cultura. No solo se inaugura únicamente un espacio físico. Inauguramos un puente entre el pasado y el porvenir.
Piezas que hablan. Que este museo sea siempre un lugar de encuentro, de reflexión y de construcción colectiva de conocimiento. Que sus piezas no permanezcan mudas, sino que continúen hablándonos, cuestionándonos y guiándonos en la búsqueda de una identidad cada vez más consciente, crítica y profundamente humana.
