¿Por qué “Los pasos del tiempo” es la prueba de la evolución del documental criollo?

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“Los pasos del tiempo” confirma que nuestra capacidad de creación cinematográfica ha evolucionado en la forma de mirar y de narrar desde el género documental.

Cada número, cada baile, cada vestuario conecta con su época de manera íntima. Las transiciones hacia el ensayo funcionan como aterrizaje, recordándonos que el cuerpo y la corporalidad pueden decir tanto —o más— que cualquier diálogo.

Santo Domingo, D. N., Rep. Dom.- Anoche jueves 11 de junio tuve ocasión de ver el magnífico documental “Los Pasos del Tiempo” (2025) documental gestado desde la conversación entre Carlos Veitía e Ivette Bautista en tiempos de pandemia, mientras revisaban una caja de fotografías y materiales en la escuela de danza Ballet Concierto.

Fue proyectado en el 5to. Ciclo de Cine Dominicano del Centro Cultural Banreservas, valioso espacio para el diálogo y la proyección cinematográfica en el cual el público ha compartido importantes intercambios de inquietudes con directores de cine acerca de su obra.

Inicialmente, al ver el título, por poco lo confundo con otro documental visto antes, lo que me hizo dudar de acudir. Al final, y por suerte, decidí ir para salir de la duda.

Retos y legados que trajo la filmación a los bailarines participantes. Conforme el diálogo en el cineforo, es conveniente destacar dos aspectos.

Fragmento de algunas preguntas y respuestas que enriquecieron el diálogo acerca de la grabación del filme

Primero, los desafíos físicos que implicó para los bailarines el privilegio de participar en la filmación de este documental, ya que además de los ensayos, debían repetir las escenas, a fin de tomar diferentes ángulos y detalles, y si se toma en cuenta el esfuerzo que implica cada repetición además de los ensayos previos, trabajando 12 horas por día durante 6 días de cada una de las 4 semanas de grabación, entonces coincidimos en la afirmación de que verdaderamente hay que reconocer que estos bailarines son atletas de alto rendimiento de la danza.

Panel de producción del filme responde inquietudes del público

Segundo, la importancia del legado que deja la filmación del documental en los bailarines, quienes tuvieron que investigar acerca del personaje que interpretarían, estimulados por el contexto histórico previo que les ofrecía Carlos Veitía en el montaje de cada acto. Así es como ni ellos mismos que son ejecutantes del ballet como oficio principal de vida, dominaban profundamente la historia detrás de cada pionera, tomando en cuenta que pertenecen a generaciones posteriores a las pioneras de la danza en RD.

Ivette Bautista (productora ejecutiva), Nicole Quiñones (productora de línea), Patricia De León (bailarina que interpreta a Herta Brauer) y Claudia Galeano (guionista)

Tiempo de grabación. Esta fue una de las inquietudes del público en el cineforo, lo que el equipo involucrado en la producción del filme contestó informando que la pre producción implicó unos 3 meses, aparte del tiempo de investigación previa y del tiempo de pura grabación per se, que ocupó unas 4 semanas y un personal de unas 80 personas involucradas entre todas las áreas de trabajo.

Elitismo, clasismo o discriminación en la etapa inicial de la historia del ballet en RD. El filme admite y relata explícitamente la existencia del fenómeno clasista en la práctica del ballet desde la etapa de introducción en RD. Una de las preguntas del cineforo refiere este aspecto.

El expectador percibe que las niñas de piel oscura, o bien, de estrato social bajo, son ignoradas, consideradas inexistentes, prácticamente no tenían acceso a las clases de ballet, o no eran incluidas como una posibilidad ni siquiera remota.

El documental evidencia de manera deliberada el clasismo o discriminación existente en esa época al mostrar a las niñas de piel morena siendo literalmente ignoradas por el sistema de enseñanza del ballet fue algo deliberado. En realidad ellas son artistas que en este documental interpretaban a las niñas discriminadas y asumieron su personaje.

Y de entrada, las marginaba, y aún las margina, el solo hecho de estar sumidas en la pobreza y la falta de oportunidades, en cuyas circunstancias la sobrevivencia está por encima del tiempo y los recursos que ameritan la práctica del ballet, el cual solo tiene espacio cuando las necesidades básicas de sus familias están cubiertas y eso no ocurre en la pobreza.

Ficha técnica. Con un resultado final de 90 min., entre una gran cantidad de personal técnico y artistas que hicieron posible el documental bajo la dirección de Óliver Olivo, podemos citar: guión de Claudia Galeano y la participación estelar de los bailarines Irmgard Despradel, Dianailed Dopico, Alexander Duval.

Óliver Olivo

Descripción. Es un sublime documental performativo criollo que documenta una parte fundamental de la historia del ballet en Rep. Dom. a través de la vida y obra de sus pioneras: Herta Brauer, Magda Corbett y Clara Elena Ramírez, a través de Carlos Veitía como hilo conductor en el recorrido de todo el audiovisual y con la participación de los bailarines de la compañía de danza Ballet Concierto.

El siguiente contenido se alimenta de varias fuentes externas, principalmente entre ellas cinependienterd.com, en cuya poderosa narrativa critica encontramos gran valor.

Episodios separados. Cada una de ellas tiene su propio acto, su propio espacio escénico. La historia se narra desde la corporeidad, desde la danza, desde la representación.

Esto resulta refrescante y coherente con lo que se quiere narrar: la vida de mujeres que desde la nada lograron levantar y sostener una disciplina artística en RD.

Danza y contexto histórico. La combinación de estos dos componentes resalta la evolución de esta disciplina artística en el país, a través de la vida y obra de estas tres pioneras. De manera inevitable el filme reconstruye el contexto histórico en el que este arte logró echar raíces.

Herta Brauer. El recorrido inicia en orden cronológico con esta bailarina. Estructurado en cuatro actos o piezas narradas desde el montaje de los ensayos hasta la presentación, relatando el contexto de histórico que sirve de base a los bailarines para poder transmitir en su actuación los hechos que se quieren relatar.

Herta Brauer, emigrante austríaca durante la ocupación nazi

Los actos atraviesan la guerra, la huida, el viaje en barco hacia el Caribe, su llegada al país, su instalación en Jarabacoa y el primer encuentro con el baile local, el merengue, con una cultura distinta que termina por transformar su propio lenguaje artístico.

Aparece Flor de Oro Trujillo, mecenas del primer ballet dominicano, introduciendo tensiones y contradicciones inevitables. Asimismo, se refleja cierto clasismo o elitismo en la enseñanza y disfrute del ballet. También emerge en escena su padre Trujillo. El filme muestra el trabajo de construcción del personaje que debía asumir el bailarín al representarlo, reflejando desde la danza, la carga emocional que debía transmitir en el escenario.

Magda Corbett. Aquí el filme se sumerge en la crudeza del contexto político: la represión, la cárcel de La 40, el Palacio de Bellas Artes. La dialéctica entre la belleza de este espacio y el horror de la prisión —particularmente a través de los murales y la representación de las musas— conforma una de las secuencias más potentes del documental, donde arquitectura y memoria se convierten en relato.

Magda Corbett 1916-2006, emigrante húngara, madre de la danza clásica en RD, en dos etapas de su vida. Llega a RD en 1945 y continuó el trabajo de Herta Brauer. Discípulos destacados: Carmen Heredia, Marinella Sallent, Juan Gautreaux, Leila Pérez, Miriam Bello y Rita Peinado.
Pionera en introducir a los hombres en la danza clásica de RD.

Clara Elena Ramírez. Llegan los años sesenta y la consolidación del ballet dominicano. Piezas como La sílfide, La mascarada, Giselle y Danzón, marcan un punto de madurez artística y estructural.

Fuente externa. Nacida en Santiago de Cuba (1919-2007), de padre dominicano y madre cubana. Primero Se graduó primero como pianista. Destacó rápidamente como primera bailarina en grandes obras clásicas. Llega a RD en la década del 60. Fue la primera en montar ballets clásicos completos en el país (La Bella Durmiente en 1969 y Giselle en 1970). Creó “Una estrella de mar”, coreografía histórica considerada el primer ballet de creación completamente dominicana.

Todo este recorrido se articula a través de Carlos Veitía, maestro y bailarín dominicano, hijo de Clara Elena Ramírez, quien funciona como hilo conductor del documental.

La danza como principal recurso narrativo. La vida de un artista, hay que narrarla artísticamente. Aquí el movimiento sustituye a la explicación. Las historias se construyen desde el montaje de los bailes, desde los números coreográficos mostrados. Eso le da una estructura fresca, versus el recurso gastado del documental basado en entrevistas y fotografías ordenadas cronológicamente.

El director Óliver Olivo viene del documental observacional, del territorio y de la mirada directa sobre las personas y esa convicción se refleja también.

Bajo ésta premisa, adaptó la velocidad de los cortes y el encuadre para que coincidan con la disciplina del ballet. Esa “conciencia del espacio” es lo que separa a un registrador de un cineasta. El ballet suele asociarse a la disciplina, a la rigurosidad, a la técnica pura. Pero aquí también está la emoción.

No puede haber performance sin emoción, sin historia. El proceso creativo parte del origen, de la vida que se está contando, del contexto de la época. Así, se percibe que no estás viendo un documental, sino un ballet.

Maravillaba el encuentro de épocas tan contradictorias. Por un lado, personas que huyen de la guerra pensando en encontrar en nuestro país un refugio, no solo para salvar la vida, sino para reinventarse y aportar sus talentos.

Y, al mismo tiempo, de nuevo encuentran una dictadura en nuestra isla, y a pesar de todo, de forma paradójica, permite el nacimiento del ballet dominicano. Son contrastes que no se pueden separar, porque ocurrieron aquí, al mismo tiempo.

Intrepidez femenina. Es también un recorrido profundamente femenino. Mujeres que se atrevieron a crear una escuela de ballet, a sostenerla, a hacerla crecer, hasta llegar a una madurez artística plena.

Otras bailarinas. El documental incorpora además la participación de bailarinas que sobrevivieron a esa época, como Irmgard Despradel, quien interpreta a Clara Elena Ramírez. El uso de la inteligencia artificial para dar vida a fotografías antiguas es sutil y respetuoso, en sintonía con el tono general de la obra.

Cierre onírico. Aquí entra en su máximo nivel lo sublime de la narrativa del ballet en escena, con Carlos Veitía bailando junto a su madre, resultando emotivo, delicado, profundamente simbólico.

Documental a otro nivel. “Los pasos del tiempo” es un testimonio valioso que eleva la conversación sobre el documental artístico en RD. Confirma el poder de confiar en creadores sensibles, capaces de contar estas historias desde la conciencia de su delicadeza.

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